El cisma de la materia y el
espíritu se refleja en la separación entre Ciencia y Creencia, entre
evolucionistas y creacionistas, entre la Selección natural y una Inteligencia
sobrenatural, entre el origen darwiniano de las especies y la génesis bíblica.
La ciencia sigue creyendo que cualquier
explicación de Dios, del alma o de la
vida después de la muerte, es válida sólo si la materia contiene el secreto.
“Eso es como decir que no podemos entender el jazz hasta diagramar los átomos
en la trompeta de Louis Armstrong”, puntualiza no sin razón Deepak Chopra.
“La
identidad de masa y energía parece estar ya expresada en la doctrina taoísta de una única fuerza cósmica de la cual todos los
fenómenos observables son efectos. El inquieto y azaroso mundo de la mecánica
quántica parece la danza cósmica de
Shiva”, sugiere acertadamente Felipe
Fernández-Armesto.
Lo que nos
recuerda al filósofo panteísta Baruch
Espinosa cuando afirmaba que todo en la naturaleza existe también como una
divina Idea, y siendo la naturaleza infinita en su variedad y complejidad
tiene sin embargo una única sustancia divina. El Maestro Eckhart lo explicaba con implacable lógica medieval:
“La naturaleza
hace al hombre del niño y a la gallina del huevo, pero Dios hace al hombre
antes que el niño y a la gallina antes que el huevo. Dios da el Espíritu Santo
antes de dar los dones del Espíritu Santo.”
Albert
Einstein dijo: “Creo en el Dios de
Espinosa, quien se revela a sí mismo en la ordenada armonía de lo que existe, no
en un Dios que interviene en el destino y actos de los seres humanos.” Preguntado
si creía en la existencia histórica de Jesús, respondió: “Indiscutiblemente.
Nadie puede leer los Evangelios sin sentir la presencia real de Jesús. Su
personalidad late en cada palabra. Ningún mito se llena con semejante vida.”
Stephen Hawking, dice: “Porque hay una ley como la de la gravedad, el
universo pudo crearse a sí mismo de la nada. La creación espontánea es la razón
de que haya algo. No hay necesidad de recurrir a Dios para poner en marcha el
universo.”Según su teoría del Gran
Diseño, el Big Bang fue una consecuencia inevitable de las leyes de la
Física. ¿Pero qué es exactamente la nada?
¿Y cómo se generaron las leyes de la Física?
Cuando la
manzana cayó sobre su cabeza inspirándole la ley de gravitación u- niversal, Sir Isaac Newton se limitó a descubrir
la fuerza de la gravedad. Ningu- na ley se promulga a sí misma. No hay ley sin
legislador. Y la causa de una ley física sólo puede ser metafísica...
LAS LEYES DE
LA METAFÍSICA
La cosa se complica con las leyes de la física
quántica, pues aquí las leyes son tan caóticas que no parece haber tales. Los
principios teóricos de la física provienen de la observación, pero en el mundo
de los átomos y partículas subatómicas lo observado es afectado por el
observador. Es decir, la materia y la energía son una misma cosa creándose y
recreándose una en otra. Y da igual que llamemos a esa energía Dios, Espíritu o
Vida. La energía vive en la materia de manera semejante a como el Yang vive en
el Yin, y viceversa, puesto que son una
sola cosa. Stephen Hawking tiene razón después de todo, la Vida se creó a
sí misma de la nada...
Y dijo Jesús: “Te alabo, Padre, Señor del
cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y entendidos
y las hayas revelado a los niños”, (Mateo 11, 25)
E=mc2
Jonathan
Smith
Felixstowe,
June 2011
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