domingo, 19 de febrero de 2012

MANUSCRITO DE UN ESCRITOR DESCONOCIDO


El escritor se halla ante una cuartilla cuadriculada, en blanco la cuartilla, en blanco su mente. Las cuadrículas de la cuartilla parecen ordenarle más que invitarle a escribir ordenadamente, con renglones no torcidos, cuando la imaginación es de por sí un círculo vicioso al enfrentarse a la realidad y ser siempre derrotada por ésta. El poder y la superioridad de la realidad sobre la imaginación son indiscutibles, razón por la que la imaginación nunca conquistará el poder, como soñaron los visionarios franceses que pretendían realizar lo imposible, siendo tachada, ensuciada y vilipendiada con los nombres de utopía, quijotismo, anarquía, delirio, fantasía, idealismo, inmaterialidad y, en último término, locura. Tan sólo la poesía es admitida en nombre de la imaginación siempre que sea bella, es decir, armoniosa y rítmica, rimando como si fuese música, graciosa, gloriosa, épica o lírica, ascendente, positiva, bendita, pero nunca maldita, negativa, decadente, vergonzosa, desgraciada, sonando como la uña que se rompe al deslizarse por una pizarra o el rechinar y crujir de dientes. Esa clase de poesía es enfermiza, condenada al infierno del eterno olvido, fea y despreciable. Quizá por eso Artaud dijo: Toute écriture est une cochonnerie. Y Rimbaud fue aún más lejos al afirmar: L’art est une sottise. Lo que no es de extrañar porque los dos fueron poetas malditos. Siendo así, ¿cómo transformar artísticamente la realidad cuando hasta el surrealismo degeneró en papado con Breton y la crisis financiera del capitalismo amenaza con devorarnos a todos? Y en todo caso, ¿por qué el artista ha de transformar la realidad en lugar de cultivar su arte pura y simplemente por amor al arte? Lo malo es que de eso precisamente se trata. Tanto el arte como el amor están hoy tan devaluados que cultivarlos en toda su pureza y simplicidad es necesariamente maldición, negación, decadencia, vergüenza, desgracia, utopía, quijotismo, anarquía, delirio, fantasía, idealismo platónico, inmaterialidad y locura. ¿Y puede haber algo más estúpido que un artista enamorado de su arte? Es tan estúpido como el amor de Don Quijote de La Mancha por Dulcinea del Toboso. Bastante más estúpido, considerando que el ingenioso hidalgo era un caballero andante que enderezaba entuertos.
     El escritor, escribidor, escritorzuelo, escritorcillo, foliculario, plumífero, grafómano, cultiparlista afrancesado y cervantófilo, se llama Jonathan Smith. Jonathan Smith se consuela un poco después de haber escrito la anterior parrafada. Algo es algo. Ahora bien, ¿para qué demonios la ha escrito? ¿Para halagar a sus demonios interiores y egocéntricos que aplauden haciéndole creer que tiene mucho talento? ¿Para distraer a lectores preocupados por sus particulares demonios entregando el manuscrito a un endemoniado editor preocupado por los demonios de la publicación? Ciertamente, el mundo entero parece estar endemoniado desde el principio, desde que atentamos contra las leyes naturales de la Madre Terrenal haciendo caso omiso de los ángeles del aire, del agua y de la luz del sol, y contra el espíritu del Padre Celestial cuando crucificamos a su Hijo. Desde entonces se han edificado muchas iglesias e imaginado variedades de creencias religiosas, ¿pero a quién o qué veneran realmente? ¿No son de verdad las religiones una neurosis colectiva, un opio del pueblo, un maravilloso medio de control social al crear un Creador a nuestra imagen y semejanza? A veces, uno se dice: “Vamos, Smith, no es para tanto, puesto que no hay tal Creador.” Pero otras veces, se dice: “¿Y qué crees que hace latir tu corazón, Jonathan? ¿Qué clase de energía crees que da vida a los átomos y 100 trillones de células que constituyen tu cuerpo? ¿De dónde crees que proviene la inspiración que llena de aire tus pulmones y produce las ideas que estás escribiendo en esas cuartillas cuadriculadas?”
     Eso es bastante grave, creer precisamente eso, que hay una Inteligencia cósmica que crea a través de uno y se recrea en perfecta simbiosis, para bien y para mal. En cualquier caso, tanto si hay una fuerza espiritual creadora del orden y la armonía en el universo, como si la única realidad de los 100 trillones de células del cuerpo de Jonathan Smith y de todo lo que existe es producto de la química molecular de la materia, la libertad individual sigue siendo sagrada y la vida de las personas no debería ser alienada y manipulada por los poderes de organizaciones políticas, económicas y religiosas. La anarquía es el orden social natural, sin gobernantes ni gobernados, y el Estado capitalista (democrático o no) será siempre una organización maquiavélica de bandidos en la que una minoría roba a la mayoría, y en la que los países más ricos roban a los países más pobres...
    
Jonathan Smith interrumpe su escritura para encender un cigarrillo. No sólo no sabe para qué o para quién está escribiendo sino tampoco lo que está escribiendo, pues su bolígrafo fluye por las cuartillas cuadriculadas espontáneamente, sin orden ni concierto. No se ha propuesto nunca dejar de fumar y piensa que los fumadores son como los leprosos de la Edad Media, la persecución que sufren hoy es del todo injustificada, y pronto las autoridades sanitarias les pondrán un cascabel o una estrella amarilla en el abrigo para que todo el mundo sepa al verles en la calle que son fumadores, aunque en ese momento no estén fumando. También es bebedor, si bien responsable, pero las autoridades sanitarias no tardarán en poner también a los bebedores algún signo llamativo y distintivo para que al verles en la calle la gente sepa que son bebedores, aunque en ese momento no estén bebiendo. El Estado dice estar muy preocupado por nuestra salud, porque el tratamiento del cáncer de pulmón y de hígado son muy caros, pero no se atreven a prohibir terminantemente el tabaco y el alcohol porque los impuestos que pagan los fumadores y bebedores son cuantiosos para las arcas del Estado y éste sabe que, a pesar de todo, seguirán fumando y bebiendo en la clandestinidad. ¿Y por qué se bebe y se fuma? ¿Por qué sobre todo los jóvenes beben y se drogan tanto? La respuesta es bien sencilla: se aburren, no tienen trabajo, y la perspectiva que el futuro les ofrece en esta sociedad consumista a más no poder no puede ser más oscura. A Jonathan Smith le sorprende en grado sumo que los jóvenes no salgan a la calle enfurecidos más a menudo, y que no luchen para establecer el orden de la anarquía en este mundo demencial y caótico que han causado los banqueros con su desmesurado afán de lucro. ¡Viva la Anarquía, viva la Literatura! - exclamaba un personaje de Pío Baroja en Aurora Roja.
     En septiembre de 1975, convivió durante una semana con Miguel García en el Centro Ibérico de Londres. Miguel García fue militante de la CNT-FAI (Confederación Nacional de Trabajadores-Federación Anarquista Ibérica), combatió en la guerra civil española y en la resistencia después de la derrota, siendo condenado a muerte y conmutada la pena por 30 años, de los que cumplió 20 en diversas cárceles franquistas intentando fugarse repetidas veces. En el Centro Ibérico, Miguel cocinaba paellas y había estruendosos conciertos de percusión en los que todos participaban a su libre albedrío sin orden ni concierto propiamente dicho. Era un hombre extraordinario, tranquilo, hospitalario, amable, sin darse aires de héroe o de ideólogo, y entero después de tantos años de duro cautiverio que describe en su libro Franco’s Prisoner, publicado en 1972. Se enfadó un poco cuando Jonathan Smith, sin saber muy bien lo que decía considerando su juventud, defendió alguna forma de dictadura del proletariado tras el triunfo de la Revolución. En su habitación, Miguel García tenía un gran retrato de la joven reina Elizabeth II. Cuando Jonathan expresó su sorpresa al ver el retrato de la Jefa del Estado Británico en la habitación de un anarquista, Miguel se encogió de hombros diciendo que aquella reina le gustaba. De vuelta a España en 1976, fundó en Barcelona un bar llamado La Fragua, que era como otro centro libertario. Murió en Londres en 1981. Tenía sólo 73 años...
     Jonathan Smith también tradujo para Ediciones Libertarias una interesante obra de Proudhon titulada La pornocracia moderna, que tampoco se publicó. ¿Cómo es posible que haya editores tan canallas, carentes de toda integridad, innobles, mentirosos, tramposos, avariciosos, ladrones, egoístas, egocéntricos y egomaníacos, que para colmo se pongan el nombre de libertarios? Por lo demás, ¿qué son los nombres? Ponemos nombres a las cosas y a las personas, nos ponemos nombres, decimos yo soy esto, tú eres aquello, y ésta es la realidad. Tenemos muchas y maravillosas ideas cuando la realidad es que no tenemos ni idea de lo que es la realidad. ¡La única realidad es el Dinero!, dicen los banqueros. ¡La única realidad es la Materia!, dicen los materialistas. ¡La única realidad es el Nirvana! dicen los budistas. Nos damos mucha importancia y damos mucha importancia a nuestras ideas cuando lo único importante es saber que nada tiene importancia. Eso es lo que piensa Jonathan Smith, y casi con toda seguridad se equivoca, aunque quizá tenga razón...
     La razón de Don Quijote de la Mancha era lo que al cura, al barbero y a veces al propio Sancho Panza, les parecía la sinrazón de un loco de remate. Y las razones de éstos le parecían al sin par caballero andante sinrazones poco menos tan descomunales como los gigantes que ellos confundían con molinos de viento. Pero es que eran de verdad molinos de viento, protestarán algunos. ¿Y qué? ¿Qué es la verdad?, preguntó el escéptico Poncio Pilatos. El pintor Goya tenía razón cuando dijo que el sueño de la razón produce monstruos. Eso lo vemos todos lo días. La verdad es que la razón del crecimiento industrial (molinos de viento) nos está llevando a un desastre comparado con el cual las pinturas negras (gigantes) nos parecerán luminosas. Vamos, vamos, Smith, no exageres. No es para tanto. ¿Que no? ¿Para qué queremos tantas cosas superfluas? Una casa de 7 vecinos debería compartir un solo aspirador y una sola lavadora por turnos cada semana. Así se producirían 6 aspiradores y 6 lavadoras menos, con la ventaja extra de producir 6 veces menos CO2. ¿Quiénes serían los perjudicados? Los fabricantes de aspiradores y lavadoras. ¿Quiénes saldrían beneficiados? Todo el mundo excepto esos fabricantes. Y eso que las lavadoras y los aspiradores son cosas útiles. Pero nuestro modo de vida en una sociedad que produce tantas cosas inútiles nos está consumiendo a todos cada vez más, pues cada cual desea tener más y más cosas, y ese deseo insaciable es causa de una permanente infelicidad que el disfrute de las cosas apenas atenúa. ¿Significa eso que no conviene tener cosas? No necesariamente. La propiedad privada no es un robo por el mero hecho de tener cosas. Diógenes el Cínico renunció a su escudilla cuando comprobó que no la necesitaba para beber agua, pero el Emperador Alejandro no pudo quitarle el sol. El aire, el agua y la luz del sol son bienes comunes y naturales que no pueden robarse, pero cuando los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres es porque los primeros roban a los segundos. Y siendo el robo tan excesivo, el aire se contamina, el agua escasea, el sol se oscurece y toda la naturaleza de la que todo el mundo forma parte se desequilibra. Este desorden es causado por las organizaciones estatales y financieras que son como uña y carne, y cuanto más poderosos son los Estados y grandes los Capitales mayor es el desorden que producen en todo el mundo. Por eso la famosa frase de Goethe, prefiero la injusticia al desorden, no tiene sentido. Desorden e injusticia son la misma cosa.

Son casi las dos de la madrugada. El sonido de las olas en la playa altera el silencio de la noche, o lo acompasa rítmicamente, pues no habría rumor de oleaje sin silencio ni viceversa, ni día sin noche, ni yin sin yang. Jonathan Smith abre una lata de Strong Lager Carlsberg Special Brew by appointment to the Royal Danish Court brewed since 1950 alc. 9% vol. enjoy responsibly. Es una cerveza que eleva el espíritu conciliando el Ser y el No Ser, aunque algo esté podrido en el Reino de Dinamarca. Y lía otro cigarrillo de Gold Leaf smoking seriously harms you and others around you, advierten las Autoridades Sanitarias. Difícilmente podría dañar el humo gravemente a otros, pues a su alrededor no hay nadie. Y a él le da lo mismo dañarse gravemente. Como escribió Miguel Hernández:

                            Si me muero, que me muera
                            con la cabeza muy alta.
                            Muerto y veinte veces muerto,
                            la boca contra la grama,
                            tendré apretados los dientes
                            y decidida la barba.

    Para Jonathan Smith, el trabajo asalariado en una Empresa Privada ha sido siempre una maldición. No sólo porque la fuerza de trabajo se convierta en una mercancía más, tal como aseguran los marxistas, cosificando al trabajador a cambio de un salario, alienándole, manipulándole y apresándole en una cadena de producción y consumo de cosas ajenas a sus verdaderas necesidades como persona, sino sobre todo por tener que obedecer a jefecillos, jefes y jefazos que exigen la máxima cantidad y calidad de producto en el menor tiempo posible. Si la razón de ser del Ejército es estar siempre preparado para defender o atacar al Enemigo, la razón de ser de la Empresa Privada es producir siempre más y mejor para obtener el máximo Beneficio. Por lo demás, casi la misma estructura jerárquica.
     Fue en Madrid donde tuvo lugar su primer trabajo propiamente dicho y que duró 2 años y 8 meses. Era una pequeña empresa de documentación y prensa con una jefa de redacción, 3 redactores, 3 secretarias, 3 empleados de talleres y un casi invisible director general. Allí se producía un Diario de diarios diario y una Revista de revistas semanal. El primero era un resumen de la prensa diaria nacional, aunque a veces se incluían artículos de periódicos franceses e ingleses, y la segunda un resumen de las revistas semanales. Ambas publicaciones se vendían por suscripción a hombres de negocios y altos ejecutivos de empresas privadas muy ocupados en sus asuntos, con poco tiempo para perderlo buscando en las tediosas páginas de los periódicos lo que les interesaba saber. Se les servía así exclusivamente en bandeja una información resumida que les ponía con brevedad al corriente de todo lo que sucedía en el país y en el mundo. Todas las mañanas a temprana hora, llegaba a la redacción un aluvión de periódicos. Armados con tijeras y lápices rojos, los redactores hojeaban febrilmente las páginas, leyendo, subrayando y recortando lo que les parecía de interés para los suscriptores. Los recortes subrayados eran recogidos por los empleados de los talleres, las secretarias mecanografiaban la información en las páginas que luego serían impresas en los talleres, confeccionando los ejemplares de la publicación para su inmediata distribución a las personas y empresas privadas suscriptoras. La división del trabajo en el departamento de redacción correspondía a cuatro áreas específicas. La jefa de redacción se encargaba de seleccionar todo lo relativo a la Política Nacional, y los otros tres redactores seleccionaban todo lo relativo a la Economía, la Cultura y la Política Internacional, pues éste era el orden de prioridad de la información. Jonathan Smith estaba encargado de la Política Internacional, que ocupaba sólo la última página del Diario de diarios. Traducía también artículos económicos y financieros de la prensa francesa que se vendían en una documentación aparte. El trabajo era febril en las dos primeras horas de la mañana, pero una vez confeccionada la publicación transcurría muy apaciblemente.
     La jefa de redacción era una periodista disciplinada y nerviosa que revisaba meticulosa y escrupulosamente la información seleccionada por los redactores, pero también se relajaba después de las dos primeras horas, y hasta les permitía beber cerveza mientras trabajaban durante el resto de la jornada. Smith mantenía buenas relaciones con los tres empleados de los talleres. Allí bebían ginebra, y le sugirieron mezclar un poco de ginebra en su botellín de cerveza, lo que Jonathan Smith hacía muy gustosamente bebiendo aquella rara mezcolanza delante de la jefa de redacción sin que ésta sospechara la naturaleza espiritosa del brebaje. El redactor de Política Internacional y traductor de francés bebía responsablemente, satisfecho de que se elevase su espíritu, y esta elevación espiritual se reflejaba en la excelencia de su trabajo. De vez en cuando, aparecía por allí un gordinflón que confeccionaba pausadamente un dossier especial, con una información superselecta y exclusiva para un todopoderoso banquero...

      DIGUEM NO                                                                DIGAMOS NO

Ara que som junts                                                      Ahora que estamos juntos
diré el que tu i jo sabem                                            diré lo que tú y yo sabemos
i que sovint oblidem:                                                 y a menudo olvidamos:

Hem vist la por                                                           Hemos visto el miedo
ser llei per a tots.                                                        ser ley para todos.
Hem vist la sang                                                        Hemos visto la sangre
- que sols fa sang -                                                    - que sólo hace sangre -
ser llei del món.                                                         hecha ley del mundo.
        
No,                                                                                         No,
jo dic no,                                                                              yo digo no,
diguem no                                                                             digamos no.
Nosaltres no som d’eixe món.                                             Nosotros no somos de ese mundo.

Hem vist la fam                                                         Hemos visto el hambre
ser pa                                                                                ser pan
per a molts.                                                                 para muchos.

Hem vist que han                                                      Hemos visto que han
fet callar a molts                                                       hecho callar a muchos
homs plens de raó.                                                    hombres llenos de razón.

No,                                                                             No,
jo dic no,                                                                    yo digo no,
diguem no.                                                                digamos no.
Nosaltres no som d’eixe món.                                  Nosotros no somos de ese mundo.

Jonathan Smith se estremeció de pies a cabeza al corear aquellas palabras de Raimon en valenciano junto con miles de voces al final de su recital en el Pabellón de Deportes de Madrid el 5 de febrero de 1976. La Policía Armada (grises) intervino para desalojar el Pabellón. El jefe de dicha policía quería gasear el recinto, y lo habría hecho si la mujer de Raimon no le hubiese convencido para que consultara antes con sus Superiores. El Caudillo Generalísimo Franco había muerto el día 20 de noviembre de 1975, pero el propio jefe de gobierno Arias Navarro se oponía al intento de un inicio de apertura democrática. El primero de enero de 1977, Smith escribió una carta a la jefa de redacción de Documentación y Prensa S.A. disculpándose por la forma poco ortodoxa de despedirse. Decía que ésta había sido una decisión tomada sobre la marcha, que no había podido resistir la tentación de empezar el año de otra manera, que después de considerarlo suficientemente no creía causar a la empresa perjuicio respecto a la marcha diaria del trabajo mientras recuperaban a otra persona y que, si ello era posible, le gustaría seguir con las traducciones de francés. Terminaba la carta disculpándose otra vez por su insensata escapada, afirmando que había quemado las naves como Hernán Cortés y dando recuerdos a la gente del barco...

En aquel tiempo, Jonathan Smith vivía en una buhardilla de la calle Arganzuela número 17, junto al Rastro y la Puerta de Toledo. La escalera que ascendía hasta el quinto piso era escarpada, el último tramo había que escalarlo casi con pies y manos. La luz entraba por la puerta de la terraza y por la gran claraboya cuadriculada del techo bajo la cual hallábase afincada la sólida mesa de siete cajones sobre la que escribía, hacía resaltar los colores de varios cuadros colgados de escarpias en las paredes sin marco alguno que él mismo había pintado, incidía sobre el acordeón de fuelle abierto que tocaba ensimismado en los momentos de melancolía. La buhardilla no tenía más puertas que la de entrada, la de la terraza y la de un estrecho recinto donde reinaba solitaria una taza de retrete con su cisterna y un espejo. Para ducharse tenía que ir a la casa de baños municipal de Latina. En un ángulo había un pilón con un grifo de agua fría, un frigorífico y una cocina de gas de las que se usan en las tiendas de campaña. En el ángulo diametralmente opuesto, una cortina mejicana ocultaba un colchón matrimonial cubierto por una manta de lana estampada como una piel de leopardo. El colchón descansaba directamente sobre el suelo de baldosas grises. Aparte de la mesa de escribir con su silla y del destartalado sofá de tela amarilla, no había más muebles que uno alargado con cajones sobre el que funcionaban ocasionalmente un viejo tocadiscos y un televisor en blanco y negro, y un armario de puertas acristaladas repleto de libros cuyo contenido acumulado pondría en peligro la salud mental de cualquier lector no iniciado. El recinto del retrete y el entrante que hacía las veces de cocina tenían ventanas que daban a sendos patios interiores, otras dos ventanas daban a la terraza y, desde la terraza, podía verse la chimenea del Gasómetro, la ciudad soleada, lluviosa o brumosa. El sol se ponía por allí, a veces el horizonte resplandecía con azules y rosas picasianos. Sentado en el destartalado sofá de tela amarilla junto al acordeón, envuelto en su batín a rayas verdes, blancas y negras, calzado con sus sandalias de monje franciscano, él contemplaba aquel cielo mientras la esperaba a ella...
     Hubiera preferido traducir a Boris Vian y a Guy de Maupassant en lugar de anodinos artículos de política internacional, financieros y bancarios. Se dejaba las uñas en las duras teclas de una trasnochada máquina Underwood viendo cómo se estrechaban las paredes con la espuma de los días, acechado por el Horla, los Mondaguillos y los Zacristanes, perdiendo prematuramente los cabellos y la vista al consultar pertinazmente las páginas de los diccionarios Larousse y Petit Robert a la azulada luz de la lámpara flexible...
     Por fortuna, ella estaba allí. Su compañía le consolaba de la forzada soledad de ermitaño traductor, de monje agnóstico en los maitines y herético en las vísperas, de anarquista individualista e iluso, de iluminado filósofo estagirita, de escritorcillo en su torre de marfil con aspiración de genio e inspiración inspirada por el whisky segoviano y los optalidones. Antes de que el tocadiscos expirase, también le inspiraba la música de Wagner y de los Rolling Stones...

Felixstowe, October 2011


sábado, 18 de febrero de 2012

LA FUERZA INTELIGENTE QUE MUEVE EL UNIVERSO


El principio fundamental de equivalencia e interconvertibilidad de masa y energía, demostrado por la ecuación de Einstein E=mc2, da mucho que pensar. La energía nunca se agota sino que se transforma en masa y de nuevo en energía a una velocidad vertiginosa. El filósofo griego presocrático Heráclito ya intuyó algo de esto al afirmar que no es posible bañarse dos veces en el mismo río porque todo fluye y nada permanece. El universo es esencialmente energía aquí y ahora, un sempiterno flujo de energía aquí y ahora. No hay pasado ni futuro en el universo sino sólo el momento presente. Moverse hacia adelante (futuro) y hacia atrás (pasado) utilizando la energía del aquí y ahora parece muy posible. Los viajes en el espacio tiempo no son pues descabellados, con o sin ayuda de máquinas más o menos disparatadas.
    El filósofo griego presocrático Empédocles contraponía el Amor y el Odio como opuestas fuerzas universales. Pero el odio y el amor son las dos caras de una misma moneda. Nadie podría saber lo que es ser amado por unos si no supiese lo que es ser odiado por otros. Más bien parece que la fuerza opuesta al amor es el Miedo. El miedo del guerrero a perder su vida en la batalla a veces se transforma en valentía y le convierte en héroe, pero en general el miedo paraliza o hace correr alocadamente.
    El amor es la fuerza inteligente que mueve el universo. En el mito de la Caverna de Platón, el sol simboliza las ideas de Bien, Verdad y Amor. Al verlo, el cautivo que sale de la caverna liberado de sus cadenas queda al principio deslumbrado. Y seguramente muy asustado, aunque no corre a refugiarse a la caverna para que le pongan otra vez las cadenas a la luz del fuego. No sabe que la luz viaja a 300.000 kilómetros por segundo, pero pasados los primeros momentos de asombro se siente maravillado, admira la belleza de todas las cosas que el sol ilumina, y no puede evitar amarlas.
    A pesar de todo, es lógico que uno se pregunte: Si la divinidad está en mí hasta el punto de ser ella misma, ¿por qué no la siento y experimento con enorme fuerza? ¿Por qué no recuerdo lo que soy o lo olvido tan fácilmente? Y si las leyes de la metafísica son tan ciertas como las de la física, ¿por qué me siento tan aplastado a la tierra y no me elevo hacia el cielo? ¿Por qué mis tinieblas interiores no comprenden la luz que resplandece? ¿Por qué no encuentro el interruptor de la habitación de mi espíritu? ¿Estaré loco? ¿No serán todo imaginaciones mías? ¿Por qué no acepto ser más que un cuerpo con sus deseos y pasiones? ¿Por qué no me identifico con la pura energía de vivir bajo el sol haciendo caso omiso del absurdo y de la muerte? Quizá la respuesta consista en identificarse sólo con esa pura energía, amarla, estar perfectamente satisfecho y dar gracias simplemente porque es. Y hacer caso omiso de todo lo otro.

Lamentablemente, 10 páginas del brevísimo Evangelio de María Magdalena se han perdido, pero en las que han sobrevivido Jesús es tan enigmático como explícito. Cuando alguno de sus discípulos le pregunta si será destruida o no la materia, dice: “Todas las naturalezas, todas las producciones y todas las criaturas se hallan implicadas entre sí, y se disolverán otra vez en su propia raíz, pues la naturaleza de la materia se disuelve en lo que pertenece únicamente a su naturaleza. Quien tenga oídos para escuchar, que escuche”.
    Pedro pregunta: “¿Cuál es el pecado del mundo?”
   Jesús responde: “No hay pecado. Sin embargo, vosotros cometéis pecado cuando practicáis las obras de la naturaleza del adulterio denominada pecado. Por esto el bien vino entre vosotros, hacia lo que es propio de toda naturaleza, para restaurarla en su raíz”.
    Y prosigue: “Por eso enfermáis y morís, puesto que practicáis lo que os extravía. Que quien pueda comprender comprenda. La materia engendró una pasión carente de la semejanza, puesto que procedió de un acto contra natura. Entonces se produce un trastorno en todo el cuerpo. Por esto os dije: Estad en armonía con la naturaleza, y si no estáis en armonía, sí que estáis en armonía ante las diversas semejanzas de la naturaleza. Quien tenga oídos para escuchar, que escuche”.
   Estos oídos para escuchar y comprender parecen provenir de la inteligencia del corazón (Nous. Aquí el noúmeno kantiano es tan cognoscible como el fenómeno y evoca la noosfera de Teilhard de Chardin), Intuición (In-tuición, es decir, aprendizaje interior, autoenseñanza) o Intelecto que produce una clara visión de las cosas...
    “Yo - dijo (Mariam, María Magdalena) - vi al Señor en una visión y le dije: Señor, hoy te he visto en una visión. Él respondió y me dijo: Bienaventurada eres, pues no te has turbado al verme, pues allí donde está el Intelecto allí está el tesoro. Yo le dije: Señor, ahora, el que ve la visión ¿la ve en alma o en espíritu? El Salvador respondió y dijo: No la ve ni en alma ni en espíritu, sino que es el Intelecto que se halla en medio de ellos el que ve la visión, y él es el que...” (laguna: faltan las páginas 11-14)                                                       
    En el confuso Evangelio de Felipe, hay al menos algunas cosas claras:
    “El Señor dijo: Mi Padre que está escondido, y también: Entra en tu habitación, cierra la puerta y haz oración a tu Padre que está en lo escondido, esto es, el que está en el interior de todos ellos. Ahora bien, lo que está dentro de ellos es el Pleroma: más interior que él no hay nada”.
   En términos gnósticos, el Pleroma es la plenitud del ser divino del que emana todo lo que existe. Y sobre el amor, dice Felipe:
   “La fe recibe, el amor da. Nadie puede recibir sin la fe, nadie pueda dar sin amor. Por eso creemos nosotros, para poder recibir. Pero para poder dar de verdad hemos de amar, pues si uno da pero no por amor, no saca utilidad alguna de lo que ha dado”.
    Y también:
    “El amor no se apropia nada, ¿pues cómo va a apropiarse algo si todo le pertenece? No dice Esto es mío o Aquello me pertenece a mí, sino que dice Esto es tuyo”.
    Y sobre el devenir de los días en la vida de los seres humanos:
    “Un asno, dando vueltas alrededor de una rueda de molino, caminó 100 millas y cuando lo desuncieron se encontraba aún en el mismo lugar. Hay hombres que hacen mucho camino sin adelantar un paso en dirección alguna. Al verse sorprendidos por el crepúsculo no han divisado ciudades, ni aldeas, ni creación, ni naturaleza, ni potencia, ni ángel. ¡En vano se han esforzado los pobres!”

Esta compleja relación del amor con la energía y la materia es concebida con suprema inteligencia por Simone Weil, máxime por cuanto que fue garrapateada provisionalmente en un cuaderno en Londres (escrito a lápiz) durante su último año de sólo 34 de una vida sin duda heroica:
    “Entre los filósofos socráticos, cínicos, estoicos, ser injuriado, golpeado e incluso abofeteado y soportarlo sin la menor reacción de dignidad instintiva era considerado como una parte del deber de la profesión. El apostolado cristiano era una profesión próxima o idéntica, el precepto de Cristo, poned la otra mejilla, debe ser considerado así, como una obligación de la función particular de apostolado, no como una obligación de la vida cristiana”.
    "La madurez del germen divino depositado en la criatura consiste en la abolición del mal y el desvanecimiento del bien confundido con Dios. ¿Cómo se atreven a pretender que las almas bienaventuradas son distintas a Dios, que están separadas de él, cuando Cristo nos ha dado la orden: Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto? Pero los teólogos han debido pretenderlo porque si se dijera a la gente que tienen que escoger entre la aniquilación y la desaparición en Dios, no les parecería que la diferencia fuera suficiente como para que valiera la pena escoger el bien. Mientras que mostrándoles de un lado el látigo a perpetuidad y del otro lado una provisión inagotable de terrones de azúcar, se consiguen hijos dóciles a la Iglesia. La palabra de Dios es la palabra secreta. El que no ha oído esta palabra, incluso si se adhiere a todos los dogmas enseñados por la Iglesia, no tiene contacto con la verdad”. (Attente de Dieu)
    “Existe en la naturaleza la energía calórica, la energía mecánica, la energía vital, la energía dadora de vida contenida en el germen, la energía irradiante contenida en la luz.
    Nuestra ciencia no conoce más que las dos primeras.
   ¿Son idénticas las dos últimas? La antigüedad parece haberlas identificado. El Espíritu - o soplo ígneo, πνεύμα - hace vivir. Los antiguos (pitagóricos, estoicos) definían el semen del macho, en la generación, como un πνεύμα.
    El πνεύμα es lo que da vida, la carne no sirve para nada.
    Las palabras que os acabo de decir son espíritu y vida.
   Yo soy el pan de vida, el que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente”.
    “El Espíritu de verdad - el soplo ígneo de verdad, la energía de la verdad - es al mismo tiempo el Amor. πνεύμα, el soplo ígneo. Es la energía suscitada por el amor. El yoga respiratorio auténtico se basa sin duda en la idea de πνεύμα. Es esto lo que se llama aliento o soplo vital. El yoga respiratorio - ¿es quizá menos una técnica que una manera de hacer de la respiración un sacramento?"
    “Hay una gran diferencia entre una verdad reconocida como tal, y en calidad de tal introducida, acogida en un espíritu, y una verdad que se encuentra en el alma en estado activo y posee la virtud de destruir los errores evidentemente incompatibles con ella. La virtud activa de la verdad es el πνεύμα άγιον, la energía divina. Un grano infinitesimal de verdad activa destruye poco a poco todo el error. El grano de mostaza es la más pequeña de todas las semillas...”
    “El intercambio de amor entre Dios y la criatura es un trazo de fuego vertical como el rayo. Es un intercambio entre lo más alto del cielo y lo más bajo del abismo, en línea recta”.
    "Hemos nacido con una deformación congénita del sentido de la dirección que hace que al subir tengamos la sensación de descender, y que al descender tengamos la sensación de subir”.
    “El fuego en la caverna de Platón es la fuerza física, la energía en el sentido en que la física moderna emplea esta palabra”.

Al final de sus Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social, Simone Weil escribió:
    “Sólo los fanáticos pueden conceder valor a su propia existencia sólo en la medida en que sirve a una causa colectiva. Reaccionar contra la subordinación del individuo a la colectividad implica comenzar por rechazar la subordinación del propio destino al curso de la historia. Para decidirse a semejante esfuerzo de análisis crítico basta con comprender que permitiría a quien lo emprendiese escapar del contagio de la locura y el vértigo colectivo, renovando por su cuenta, por encima del ídolo social, el pacto original del espíritu con el universo”.
                                                               
Jonathan Smith
Felixstowe , September 2011

EL SECRETO DE LA MATERIA


El cisma de la materia y el espíritu se refleja en la separación entre Ciencia y Creencia, entre evolucionistas y creacionistas, entre la Selección natural y una Inteligencia sobrenatural, entre el origen darwiniano de las especies y la génesis bíblica.
     La ciencia sigue creyendo que cualquier explicación de Dios, del alma  o de la vida después de la muerte, es válida sólo si la materia contiene el secreto. “Eso es como decir que no podemos entender el jazz hasta diagramar los átomos en la trompeta de Louis Armstrong”, puntualiza no sin razón Deepak Chopra.
    “La identidad de masa y energía parece estar ya expresada en la doctrina taoísta de una única fuerza cósmica de la cual todos los fenómenos observables son efectos. El inquieto y azaroso mundo de la mecánica quántica parece la danza cósmica de Shiva”, sugiere acertadamente Felipe Fernández-Armesto.
    Lo que nos recuerda al filósofo panteísta Baruch Espinosa cuando afirmaba que todo en la naturaleza existe también como una divina Idea, y siendo la naturaleza infinita en su variedad y complejidad tiene sin embargo una única sustancia divina. El Maestro Eckhart lo explicaba con implacable lógica medieval:
    “La naturaleza hace al hombre del niño y a la gallina del huevo, pero Dios hace al hombre antes que el niño y a la gallina antes que el huevo. Dios da el Espíritu Santo antes de dar los dones del Espíritu Santo.”


LAS LEYES DE LA FÍSICA

    Albert Einstein dijo: “Creo en el Dios de Espinosa, quien se revela a sí mismo en la ordenada armonía de lo que existe, no en un Dios que interviene en el destino y actos de los seres humanos.” Preguntado si creía en la existencia histórica de Jesús, respondió: “Indiscutiblemente. Nadie puede leer los Evangelios sin sentir la presencia real de Jesús. Su personalidad late en cada palabra. Ningún mito se llena con semejante vida.”
    Stephen Hawking, dice: “Porque hay una ley como la de la gravedad, el universo pudo crearse a sí mismo de la nada. La creación espontánea es la razón de que haya algo. No hay necesidad de recurrir a Dios para poner en marcha el universo.”Según su teoría del Gran Diseño, el Big Bang fue una consecuencia inevitable de las leyes de la Física. ¿Pero qué es exactamente la nada? ¿Y cómo se generaron las leyes de la Física?
   Cuando la manzana cayó sobre su cabeza inspirándole la ley de gravitación u- niversal, Sir Isaac Newton se limitó a descubrir la fuerza de la gravedad. Ningu- na ley se promulga a sí misma. No hay ley sin legislador. Y la causa de una ley física sólo puede ser metafísica...


LAS LEYES DE LA METAFÍSICA

La cosa se complica con las leyes de la física quántica, pues aquí las leyes son tan caóticas que no parece haber tales. Los principios teóricos de la física provienen de la observación, pero en el mundo de los átomos y partículas subatómicas lo observado es afectado por el observador. Es decir, la materia y la energía son una misma cosa creándose y recreándose una en otra. Y da igual que llamemos a esa energía Dios, Espíritu o Vida. La energía vive en la materia de manera semejante a como el Yang vive en el Yin, y viceversa, puesto que son una sola cosa. Stephen Hawking tiene razón después de todo, la Vida se creó a sí misma de la nada...
   Y dijo Jesús: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y las hayas revelado a los niños”, (Mateo 11, 25)
                                              
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Jonathan Smith
Felixstowe, June 2011
 
 
 





jueves, 16 de febrero de 2012

PROUDHON Y EL SIGNIFICADO DE SER GOBERNADO


Ser gobernado significa ser observado, inspeccionado, espiado, dirigido, legislado, regulado, inscrito, adoctrinado, sermoneado, controlado, medido, sopesado, censurado e instruido por hombres que no tienen el derecho, los conocimientos ni la virtud necesarios para ello. Ser gobernado significa, con motivo de cada operación, transacción o movimiento, ser anotado, registrado, controlado, gravado, sellado, medido, evaluado, sopesado, patentado, autorizado, licenciado, aprobado, aumentado, obstaculizado, reformado, reprendido y detenido. Es, con el pretexto del interés general, ser abrumado, disciplinado, puesto en rescate, explotado, monopolizado, extorsionado, oprimido, falseado y desvalijado, para ser luego, al menor movimiento de resistencia, a la menor palabra de protesta, reprimido, multado, objeto de abusos, hostigado, seguido, intimidado a voces, golpeado, desarmado, estrangulado en el garrote, encarcelado, fusilado, juzgado, condenado, deportado, flagelado, vendido, traicionado y por último, sometido a escarnio, ridiculizado, insultado y deshonrado. ¡Esto es el gobierno, esto es la justicia y esto la moralidad!

Pierre-Joseph Proudhon
L'idée générale de la Révolution au 19e siècle
(Nueva ed., París 1929), pág. 344.







miércoles, 15 de febrero de 2012

EL TAO Y EL SABIO TAOÍSTA


Se lo mira y no se lo ve, su nombre es lo invisible.
Se lo escucha y no se lo oye, su nombre es lo inaudible.
Se lo palpa y no se lo siente, su nombre es lo impalpable.
Los tres son indescifrables, se confunden en el uno.
En el uno, lo superior no es absurdo,
lo inferior no es confuso.
Es un flujo interminable que no admite nombre,
que retorna al no-ser de las cosas.
Es la forma que no tiene forma, la figura incorpórea.
Es imperceptible vaguedad.
Si lo miro de frente, no veo su rostro.
Si lo sigo, no veo su espalda.
Asiendo el Tao de hoy, se domina la realidad presente.
Conocer el origen primero, es la clave del Tao.


La gente desborda de alegría como en un banquete suntuoso,
como cuando se asciende a las terrazas en primavera.
Pero yo permanezco tranquilo vagabundeando,
semejante a un recién nacido que aún no sabe reír.
Solitario, como quien no tiene adonde ir.
Los demás poseen mil cosas superfluas,
pero yo parezco haberlo perdido todo.
Mi espíritu es el de un estúpido,
¡tan confuso está!
Los demás tienen aire de seres inteligentes,
yo parezco en cambio un idiota.
Sin objetivo, como una ola en la superficie del mar,
sin tener asidero en parte alguna.
Los demás ocupan cargos y desempeñan funciones,
yo soy inepto como un primitivo.
Sin embargo, me diferencio de los otros
en que yo estoy sostenido por el Tao.

(Lao Tzu, Tao Te Ching)


















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EL MAESTRO ECKHART ELOGIA EL DESAPEGO


 Los maestros elogian el amor por encima de todo - predicó el Maestro Eckhart en un sermón -, como hizo San Pablo cuando dijo: Si no tengo amor no soy nada -. Pero yo elogio el desapego más que cualquier amor. Primero, porque lo mejor acerca del amor es que me fuerza a amar a Dios. Por otro lado, el desapego fuerza a Dios a amarme. Ahora bien, es mucho mejor que yo fuerce a Dios hacia mí mismo a que yo mismo me fuerce hacia Dios. Y la razón es que Dios puede acercarse a mí de manera más próxima y unirse a mí mejor de lo que yo podría unirme con Dios.
      En segundo lugar, elogio el desapego más que el amor porque el amor me obliga a sufrir toda clase de cosas por Dios, pero el desapego me hace receptivo de nada más que Dios. Ahora bien, es mucho más noble ser receptivo de nada más que Dios que sufrir toda clase de cosas por Dios.
    El perfecto desapego no significa en absoluto estar por encima o por debajo de ninguna criatura. No desea estar por encima ni por debajo. Desea confiar en sí misma no procurando alegría ni pena a nadie, no queriendo tener igualdad ni desigualdad con ninguna criatura, no deseando ni esto ni lo otro. No desea más que existir. Ser esto o lo otro no es su deseo. Ya que si alguien desea ser esto o lo otro, quiere ser algo, pero el desapego no desea ser nada. Por esta razón no es una carga para nadie.
    Nunca le pido a Dios que se me dé, le pido que me purifique, que me vacíe. Si estoy vacío, por su propia naturaleza, Dios está obligado a darse a sí mismo a mí para llenarme.

El Maestro Eckhart, el predicador, dijo: El hombre justo ama a Dios por nada, ni por esto ni por lo otro, y si Dios le da sabiduría o cualquier otra cosa que tuviese que darle, excepto él mismo, el hombre justo no le concede importancia. Porque no quiere nada, no busca nada y no tiene razón para hacer nada. De la misma manera que Dios, no teniendo motivos actúa sin ellos, así el hombre justo actúa sin motivos. De la misma manera que la vida vive porque sí, no necesitando ninguna razón para ser, así el hombre justo no tiene razón para hacer lo que hace.
    El encuentro con Dios es un proceso mental, una interior concentración de la mente y de la voluntad en Dios, no en una idea fija o definida. Sería naturalmente imposible mantenerla en la mente - o al menos extremadamente difícil - y ese no es el mejor camino. No deberíamos estar satisfechos con ninguna idea de Dios. Cuando la idea se va, Dios se va con ella. No, lo que queremos es un real (subsistente) Dios que trasciende en mucho los pensamientos de los hombres y las criaturas. Este Dios no desaparece a no ser que le demos la espalda espontáneamente. Quien tiene a Dios así, en realidad, ha encontrado a Dios divinamente. Para él Dios es evidente en todas las cosas. Todo le revela a Dios, en todas partes la imagen de Dios le mira en la cara. Dios brilla en él todo el tiempo. La vista de Dios está siempre presente en su mente.

Fragmentos extraídos de:                     
MEISTER ECKHART
From whom God hid nothing
Sermons, writings & sayings
 
Traducción de Jonathan Smith
Felixstowe, June 2011

La diferencia del Maestro Eckhart (1260-1327) es expuesta en otro lugar con palabras decisivas:
"El ser un hombre lo tengo en común con todos los hombres.
El ver y oír, y comer y beber, lo comparto con todos los animales.
Pero lo que yo soy es exclusivamente mío,
me pertenece a mí y a nadie más,
a ningún hombre, ni a un ángel ni a Dios,
a no ser en cuanto soy uno con Él."

 

EL EVANGELIO GNÓSTICO DE TOMÁS

-algo de lo que en él se dice-

Jesús dijo:
Si aquellos que os guían os dicen,
“Mirad, el Reino está en el cielo”.
Entonces los pájaros del cielo os precederán.
Si os dicen, “Está en el mar”.
Entonces los peces os precederán.
Pero el Reino está dentro de vosotros y está fuera de vosotros.
Si llegáis a conoceros a vosotros mismos,
entonces seréis conocidos y conoceréis que sois los hijos del Padre Vivo.
Pero si no os conocéis a vosotros mismos,
entonces sois pobres y sois pobreza.

Jesús dijo:
Bienaventurados los solitarios y los elegidos,
porque vosotros encontraréis el reino.
Y así como venís de él, volveréis a él de nuevo.

Jesús dijo:
Si os dicen, “¿Cuál es vuestro origen?”
Decidles, “Hemos venido de la luz, de donde la luz se originó a sí misma.
Allí estaba afincada y se manifestó en su imagen”.
Si os preguntan, “¿Quiénes sois vosotros?”
Decidles, “Somos sus hijos y somos los elegidos del Padre Vivo”.
Si se os pregunta, “¿Cuál es la señal de vuestro Padre en vosotros?”
Decidles, “Es movimiento y reposo”

Dijo Jesús: El que busque no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre. Y cuando encuentre se estremecerá, y tras su estremecimiento se llenará de admiración y reinará sobre el universo.

Dijo Jesús: Reconoce lo que tienes ante tu vista y se te manifestará lo que está oculto, pues nada hay escondido que no llegue a ser manifiesto.

Le preguntaron sus discípulos diciéndole: “¿Quieres que ayunemos? ¿Y de qué forma hemos de orar y dar limosna, y qué hemos de observar respecto a la comida?” Jesús dijo: “No mintáis ni hagáis lo que aborrecéis, pues ante el cielo todo está patente, ya que nada hay oculto que no termine por quedar manifiesto y nada escondido que pueda mantenerse sin ser revelado”.

Los discípulos dijeron a Jesús: “Sabemos que tú te irás de nuestro lado. ¿Quién va a ser el mayor entre nosotros?” Díjoles Jesús: “Dondequiera que os hayáis reunido, dirigíos a Santiago el Justo, por quien el cielo y la tierra fueron creados”.

Dijo Jesús a sus discípulos: “Haced una comparación y decidme a quién me parezco”. Díjole Simón Pedro: “Te pareces a un ángel justo”. Díjole Mateo: “Te pareces a un filósofo, a un hombre sabio”. Díjole Tomás: “Maestro, mi boca es absolutamente incapaz de de decir a quién te pareces”. Respondió Jesús: “Yo ya no soy tu maestro, puesto que has bebido y te has emborrachado del manantial que yo mismo he medido”. Luego le tomó consigo, se retiró y le dijo tres palabras. Cuando Tomás se volvió al lado de sus compañeros, le preguntaron éstos: “¿Qué es lo que te ha dicho Jesús?” Tomás respondió: “Si yo os revelara una sola palabra de las que me ha dicho, cogeríais piedras y las arrojaríais sobre mí. Entonces saldría fuego de ellas y os abrasaría”.

Díjoles Jesús: Si ayunáis os engendraréis pecados, y si hacéis oración se os condenará, y si dais limosnas haréis mal a vuestros espíritus. Cuando vayáis a un país cualquiera y caminéis por las regiones, si se os recibe, comed lo que os presenten y curad a los enfermos entre ellos. Pues lo que entra en vuestra boca no os manchará, mas lo que sale de vuestra boca eso sí os manchará.

Dijeron los discípulos a Jesús: “Dinos cómo va a ser nuestro fin”. Respondió Jesús: “¿Es que habéis descubierto ya el principio para que preguntéis por el fin? Sabed que donde está el principio, allí estará también el fin. Dichoso aquel que se encuentra en el principio: él conocerá el fin y no gustará la muerte”.

Jesús vio unas criaturas que estaban siendo amamantadas y dijo a sus discípulos: “Estas criaturas a las que están dando el pecho se parecen a quienes entran en el Reino”. Ellos le dijeron: “¿Podremos nosotros - haciéndonos pequeños - entrar en el Reino?” Jesús les dijo: “Cuando seáis capaces de hacer de dos cosas una, y de configurar lo interior con lo exterior, y lo exterior con lo interior, y lo de arriba con lo de abajo, y de reducir a la unidad lo masculino y lo femenino, de manera que el macho deje de ser macho y la hembra hembra. Cuando hagáis ojos de un solo ojo y una mano en lugar de una mano y un pie en lugar de un pie y una imagen en lugar de una imagen, entonces podréis entrar en el Reino”.

Dijeron sus discípulos: “Instrúyenos acerca del lugar donde moras, pues sentimos la necesidad de indagarlo”. Díjoles: “El que tenga oídos, que escuche: en el interior de un hombre de luz hay siempre luz y él ilumina todo el universo. Sin su luz reinan las tinieblas”.

Dijo Jesús: Yo estuve en medio del mundo y me manifesté a ellos en carne. Los hallé a todos ebrios y no encontré uno siquiera con sed. Y mi alma sintió dolor por los hijos de los hombres, porque son ciegos en su corazón y no se percatan de que han venido vacíos al mundo y vacíos intentan otra vez salir de él. Ahora bien: por el momento están ebrios, pero cuando hayan expulsado su vino entonces se arrepentirán.

Dijo Jesús: El que la carne haya llegado a ser gracias al espíritu es un prodigio, pero el que el espíritu haya llegado a ser gracias al cuerpo es prodigio de prodigios. Y yo me maravillo cómo esta gran riqueza ha venido a alojarse en esta pobreza.

Dijo Jesús: Lo que escuchas con uno y otro oído, pregónalo desde la cima de vuestros tejados. Pues nadie enciende una lámpara y la coloca bajo el celemín o en otro lugar escondido, sino que la pone sobre el candelero para que todos los que entran y salen vean su resplandor.

Sus discípulos dijeron: “¿Cuándo te nos vas a manifestar y cuándo te vamos a ver?”
Dijo Jesús: “Cuando perdáis el sentido de la vergüenza y, cogiendo vuestros vestidos, los pongáis bajo los talones como niños pequeños y los pisoteéis, entonces veréis al Hijo del Viviente y no tendréis miedo”.

 Dijo Jesús: Los fariseos y los escribas recibieron las llaves del conocimiento y las han escondido: ni ellos entraron ni dejaron entrar a los que querían. Pero vosotros sed cautos como las serpientes y sencillos como las palomas.

Dijo Jesús: Haceos pasajeros.

Le dijeron sus discípulos: “¿Quién eres tú para decirnos estas cosas?” Jesús respondio: “Basándoos en lo que os estoy diciendo, no sois capaces de entender quién soy yo. Os habéis vuelto como los judíos, ya que éstos aman el árbol y odian su fruto, aman el fruto y odian el árbol”.

Dijo Jesús: A quien insulte al Padre se le perdonará, y a quien insulte al Hijo también se le perdonará. Pero quien insulte al Espíritu Santo no encontrará perdón ni en la tierra ni en el cielo.

Un hombre le dijo: “Di a mis hermanos que repartan conmigo los bienes de mi padre”. Él replicó: “¡Hombre! ¿Quién ha hecho de mí un repartidor?” Y se dirigió a sus discípulos, diciéndoles: “¿Es que soy por ventura un repartidor?”

 Dijo Jesús: Yo soy la luz que está sobre todos ellos. Yo soy el universo, el universo ha surgido de mí y ha llegado hasta mí. Partid un leño y allí estoy yo, levantad una piedra y allí me encontraréis.

 Ellos le dijeron: “Dinos quién eres tú, para que creamos en ti”.  Él les dijo: “Vosotros observáis el aspecto del cielo y de la tierra, y no habéis sido capaces de reconocer a aquel que está ante vosotros ni de intuir el momento presente”.

Dijo Jesús: El reino del Padre se parece a una mujer que tomó un poco de levadura, la introdujo en la masa y la convirtió en grandes hogazas de pan. Quien tenga oídos, que oiga.

 Dijo Jesús: El reino del Padre se parece a una mujer que transportaba un recipiente lleno de harina. Mientras iba por un largo camino, se rompió el asa y la harina se fue desparramando a sus espaldas por el camino. Ella no se dio cuenta ni se percató del accidente. Al llegar a casa puso el recipiente en el suelo y lo encontró vacío.

Dijo Jesús: El reino del Padre se parece a un hombre que tiene intención de matar a un gigante: desenvainó primero la espada en su casa y la hundió en la pared para comprobar la fuerza de su mano. Entonces dio muerte al gigante.

Le mostraron a Jesús una moneda de oro, diciéndole: “Los agentes del César nos piden los impuestos”. Él les dijo: “Dad al César lo que es del César, dad a Dios lo que es de Dios y dadme a mí lo que me pertenece”.

Dijo Jesús: Quien conociere al padre y a la madre, será llamado hijo de prostituta.

Dijo Jesús: Cuando seáis capaces de hacer de dos cosas una sola, seréis hijos del hombre, y si decís: ¡Montaña, trasládate de aquí!, se trasladará.

Dijo Jesús: El Reino se parece a un pastor que poseía cien ovejas. Una de ellas - la más grande - se extravió. Entonces dejó abandonadas las noventa y nueve y se dio a la búsqueda de ésta hasta que la encontró. Luego - tras la fatiga - dijo a la oveja: Te quiero más que a las noventa y nueve.

Le dijeron sus discípulos: “¿Cuándo va a llegar el Reino?”
Dijo Jesús: “No vendrá con expectación. No dirán: ¡Helo aquí! ¡Helo allá!, sino que el reino del Padre está extendido sobre la tierra y los hombres no lo ven”.